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1973: El Óscar rechazado que hizo tambalear a Hollywood — La protesta de Marlon Brando

En la noche de los Óscar de 1973, Marlon Brando no subió al escenario. En su lugar, Sacheen Littlefeather leyó un comunicado furioso contra Hollywood y el gobierno estadounidense por la masacre de Wounded Knee.

1973: El Óscar rechazado que hizo tambalear a Hollywood — La protesta de Marlon Brando

La ceremonia de los premios de la Academia de 1973 pasaría a la historia no por quien ganó, sino por quien se negó a ganar. Marlon Brando, aclamado por su papel en El Padrino, rechazó personalmente su Óscar a Mejor Actor y envió en su lugar a Sacheen Littlefeather, una activista indígena, para que leyera un comunicado de tres páginas en el que denunciaba la masacre de Wounded Knee y la representación hipócrita de los nativos americanos en el cine estadounidense.

Brando no asistió a la ceremonia en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles. Littlefeather subió al escenario luciendo un traje Apache, tomó el micrófono y comenzó a leer mientras la audiencia se removía incómoda en sus asientos. El comunicado de Brando era contundente: rechazaba el premio como protesta por la ocupación militar en Wounded Knee, Dakota del Sur, donde el FBI y las fuerzas federales había sitiado a activistas indígenas semanas antes.

La sala se desmorona

La multitud no supo cómo reaccionar. Algunos aplaudieron, otros abuchearon. John Wayne, presente en la ceremonia, se puso furioso. Littlefeather fue escoltada fuera del escenario en medio de la conmoción, recibiendo insultos de parte del público. Los comentaristas de televisión, sorprendidos, no sabían bien cómo procesar lo que acababa de suceder. Algunos intentaron restarle importancia; otros reconocieron la audacia política del gesto.

Brando explicaría después que su decisión obedecía a dos motivos específicos: primero, la masacre en Wounded Knee, donde el gobierno federal había atacado a miembros de la tribu Oglala Sioux que ocupaban el territorio en demanda de derechos territoriales. Segundo, su rechazo a la forma en que Hollywood había representado históricamente a los nativos americanos como salvajes y villanos, relegándolos a papeles estereotipados mientras los actores blancos se llevaban los premios.

Un antes y un después (sin la muletilla)

El acto fue controvertido de inmediato. La prensa conservadora atacó a Brando como un hipócrita millonario y a Littlefeather como una oportunista. Las redes sociales (que no existían) fueron reemplazadas por cartas de lectores furiosas en los periódicos. Sin embargo, la protesta resonó en círculos de derechos civiles y activismo indígena, consolidando a Brando como una voz disidente en una industria acostumbrada a premios sin complicaciones políticas.

Décadas después, la Academia reconocería que 1973 marcó un quiebre: después de eso, resultó más difícil ignorar que los Óscar eran un escenario político, no solo un reconocimiento artístico. Hollywood nunca volvería a ser tan ingenuo como para creer que sus ceremonias eran únicamente sobre cine.

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