Hay momentos en los que la realidad de la campaña paraguaya se parece más a una película de acción que a la vida cotidiana. Y ayer, en la compañía Apipe de Laureles, Ñeembucú, alguien apretó grabar justo cuando todo se desmadraba.
Bernardo Espínola Enciso, de 50 años, jornalero, iba a caballo por el camino cuando se cruzó a su vecino Rubén Darío Rodas. Lo que pasó después terminó en video: Rodas desmontó, sacó un revólver y disparó. Espínola salió corriendo en su caballo mientras le gritaban la amenaza más peluda: "La próxima te voy a atragantar con plomo".
El miedo no es paranoia
Lo raro del caso —más allá de que alguien le tire a tu vecino sin explicación— es que Espínola dice no saber por qué pasó. Que le desconozca el motivo no es lo que más le preocupa. Lo que le quita el sueño es que el único camino para salir de donde vive pasa por la casa de Rodas. Así que cada vez que necesite irse, tiene que rezar.
El video se viralizó ayer. La denuncia ya está en manos de la policía. Y acá es donde uno se queda pensando: ¿cuándo los conflictos de vecinos llegaron al punto de que alguien desenfunde un arma en plena luz del día? Porque al final, esto no es chisme de farándula ni drama de alfombra roja. Es un hombre que le tiene miedo a transitar su propio camino.


