LeBron James acaba de firmar con Philadelphia 76ers tras ocho temporadas en Los Angeles Lakers, donde ganó un campeonato histórico en 2020. A los 41 años sigue con hambre de títulos, pero lo que pocos saben es que su ambición no se limita a la cancha: el basquetbolista también construyó una filmografía que, siendo honesto, es más variada de lo que uno esperaría de un jugador de la NBA.
Y mira, no es que sea Laurence Olivier. LeBron llegó a estar nominado a un premio Razzie —esos premios que celebran lo peor del cine— como 'Peor Actor' por 'Space Jam: A New Legacy' en 2021. Pero ahí está el punto: al menos se atrevió. Michael Jordan hizo lo mismo en los 90 con la primera 'Space Jam', así que estar en esa película y recibir una nominación al ridículo es casi un rito de pasaje para las superestrellas del deporte que quieren probar suerte en Hollywood.
De los Simpson a Netflix: la carrera audiovisual de un deportista
Su primera incursión seria fue en 2008 con el documental 'More than a Game', que registró su adolescencia y el camino hacia la NBA. Desde ahí, el tipo no paró. En 2009 apareció doblando su voz en un especial de Bob Esponja y haciendo cameos en 'My Wife and Kids' y 'Entourage'. Incluso salió en Los Simpson en 2005, en un capítulo donde todo el mundo quería verlo.
Lo más interesante es que LeBron no solo actúa: también produce. Tuvo un rol como ejecutivo en 'The Shop' de HBO, ese formato donde celebridades hablan de todo mientras se cortan el pelo. Y en 2024 le metió mano a 'Starting 5', una serie documental de Netflix que está bastante bien hecha, donde sigue a cinco jugadores en la NBA.
Entre medias hizo un cameo en 'Trainwreck' (2015), puso voz a un dinosaurio en 'Smallfoot' (2018), y hasta apareció en 'House Party' (2023). Entre 2011 y 2014 tuvo su propia miniserie animada, 'The LeBrons', creada por Nike, que fue más promoción que arte pero al menos lo intentó.
De dónde viene
LeBron James no es el primer deportista que salta a la pantalla. Lo que lo diferencia es que no se conformó con un cameo. Desde sus primeros pasos documentales hasta sus trabajos recientes, el tipo apostó a la diversificación: documental, ficción, animación, producción ejecutiva, competencias en TV. Es casi un artesano del entretenimiento audiovisual, aunque no siempre con éxito.
Para mí, lo que llama la atención es que un jugador con su nivel y su ego se bancara una nominación a un Razzie sin desaparecer del mundo del cine. Eso habla de alguien que no se toma demasiado en serio a sí mismo, o al menos que entiende que estar en la industria audiovisual es un juego diferente al del deporte. En la NBA sos el mejor; en Hollywood, sos uno más entre miles. Y ese cambio de perspectiva es lo que hace que su carrera cinematográfica sea menos patética que la de otros atletas que solo buscan un cheque fácil.



