¡Atención, gente! Si andás por Instagram o TikTok viendo a tu influencer favorito regalando motos, autos o hasta lanchas, andate con cuidado, porque la Conajzar ya les puso la lupa encima. El presi de la Comisión, Carlos Liseras, salió a decir que están hasta la coronilla de tanto sorteo “pro plata” que no tiene ni una pizca de legalidad.
La ley es la ley, ¡y no se negocia!
Según Liseras, el problema es que muchos de estos influencers se hacen los vivos y usan permisos municipales para justificar sus sorteos. Pero, ¡ojo! Eso no vale, porque una cosa es un sorteo para la kermesse del barrio y otra muy distinta es uno que se viraliza por todo el país (y a veces hasta más allá). La Ley 7438 es clara: las municipalidades pueden dar licencias para eventos locales, pero está prohibido vender o promocionar fuera de ese territorio.
Y ahí está el detalle, mis amores. Cuando un influencer con miles de seguidores te dice “¡Participá y ganá un 0KM!”, ese sorteo ya no es “local” ni por casualidad. La Conajzar no está para la joda y ya metió denuncias penales en el Ministerio Público. Además, se están coordinando con la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) para meterle una multa y un buen tirón de orejas a los organizadores y a los mismos influencers que le ponen la cara a la movida.
¿Se les termina el curro a los 'regaladores' de la farándula?
A ver, seamos sinceros: la fiebre de los sorteos en redes sociales es un arma de doble filo. Por un lado, engancha a la gente con la promesa de algo gratis y le da visibilidad a las marcas. Pero por el otro, abre la puerta a un montón de avivadas y, como vemos, a la ilegalidad. Para mí, ya era hora de que alguien pusiera orden. No puede ser que cualquiera se ponga a sortear bienes valuados en miles de dólares sin ningún tipo de control.
Esto nos hace pensar un poco en la responsabilidad de los influencers. No es solo mostrar la ropa que te regalan o los viajes a los que te invitan; también hay que tener un mínimo de criterio y saber qué se está promocionando. Queda claro que la Conajzar no va a dejar pasar una. Este es un aviso para todos esos que se creen dueños de la calle virtual: la ley también llega a las redes, y si no cumplen, ¡les va a salir caro el chiste!


