¡Ay, mi querido Ciclón! Ayer nos tuvo con el Jesús en la boca hasta el último segundo. Cerro Porteño le ganó a Nacional con un golazo de Pablo Vegetti a los 42 minutos del segundo tiempo. La verdad, para ser sincera, fue un partido que le costó más de la cuenta al equipo. Se nota que le pusieron garra, eso sí, pero la precisión… ¡brilla por su ausencia!
Lo que nos dejó el partido: entre la garra y la imprecisión
Garra pura, pero poco fútbol. El Ciclón la peleó con el corazón, eso no se puede negar. Cuando el fútbol no aparece, hay que meterle ganas, y eso hicieron. De un rebote, Vegetti la pescó como un campeón y solo tuvo que empujarla para desatar la euforia. ¡Menos mal que estaba ahí para salvar las papas!
Roffo, el héroe bajo los tres palos. Si hay algo para destacar, y con mayúsculas, es la actuación de Manuel Roffo. ¡Este chico es un crack! Defendió el arco como un león y nos salvó en la última jugada, sacando un cabezazo que ya olía a empate. Sin él, la historia hubiera sido otra, y no precisamente feliz.
Los cambios de Costas: algunos sí, otros no. Gustavo Costas movió el banco y le salieron bien Blas Riveros, Alexis Cañete y César Bobadilla. Pero, ¿qué pasó con Derlis Rodríguez? En Guaraní la rompía, pero en Cerro… ¡ndoikói! Estuvo impreciso, desubicado, acelerado. Si bien tuvo una participación en la jugada del gol, en general, no fue su mejor noche. Y ni hablemos del juvenil Carlos Chena, que corrió mucho pero no le atinó a un pase. ¡A afinar la puntería, muchachos!
Puntos importantes, pero sin convencer. Con esta victoria, Cerro suma 7 puntos de 9 posibles en la era Costas, llegando a 13 en la tabla. Estamos a 8 del puntero 2 de Mayo y a 2 de Olimpia, nuestro archirrival. Los puntos son importantes, no hay duda, pero la forma en que se consiguen deja un sabor agridulce. Para mí, el equipo todavía tiene mucho que ajustar si quiere pelear en serio. La actitud está, pero el juego colectivo… ¡ese aún no aparece del todo!
Si bien la victoria es un alivio, no podemos cegarnos. La Chuchi Vera siempre dice la verdad, y la verdad es que necesitamos más que garra para ser campeones. ¡A seguir trabajando, Ciclón!


