¡Ay, mamita querida! En 1995, el mundo de la farándula se detuvo. Y no fue por un estreno de cine ni por una boda real, ¡qué va! Fue por un hombre, un galán que tenía a todas suspirando: Hugh Grant. Él, el que parecía salido de un cuento de hadas británico, el novio perfecto de Hollywood, con esa cara de no romper un plato, ¡cayó redondito!
La fecha exacta, para que anoten en el almanaque de los chismes históricos, fue el 27 de junio de 1995. Hugh Grant, que estaba en la cúspide de su carrera, recién salido del éxito de "Cuatro bodas y un funeral" y con "Nueve meses" a punto de estrenarse, fue arrestado en Los Ángeles. ¿Y por qué? ¡Agárrense! Lo encontraron en su auto, un BMW blanco, en Sunset Boulevard, con una prostituta llamada Divine Brown. ¡Sí, Divine Brown! La escena, según los reportes policiales, fue bastante explícita. Él, que estaba de novio con la top model y actriz Elizabeth Hurley, una de las mujeres más deseadas del planeta, ¡fue pillado con las manos en la masa!
¿Por qué fue semejante escándalo?
Mirá, Doña Chola te lo explica: no era solo que un famoso se había acostado con una prostituta, ¡que eso ya es un escándalo! Era LA imagen de Hugh Grant. Él era el chico bueno, el romántico, el que hacía reír con su torpeza encantadora. Su rostro estaba en todos los pósters, en todas las revistas, vendiendo la idea de un amor puro y un caballero inglés. Y de repente, ¡zas!, esa imagen se hizo añicos en un instante. La prensa, tanto la rosa como la seria, se volvió loca. Las fotos de su ficha policial, con esa mirada de "tierra, trágame", dieron la vuelta al mundo. Divine Brown, de repente, era más famosa que la Reina de Inglaterra.
El mismo día del arresto, Hugh tuvo que pagar una fianza de 500 dólares. Después, se declaró sin oposición al cargo de conducta lasciva en un lugar público y fue sentenciado a dos años de libertad condicional, una multa de 1.180 dólares y asistir a un programa educativo sobre el SIDA. Pero lo más importante fue el golpe a su reputación y a su relación con Elizabeth Hurley.
¿Y cómo siguió? ¿Qué quedó de todo esto?
Lo increíble es que, contra todo pronóstico, Elizabeth Hurley se quedó con él. Al menos por un tiempo más. Aparecieron juntos en la alfombra roja de "Nueve meses" solo unas semanas después del incidente, enfrentando a los flashes y a las miradas juzgadoras. La relación duró unos años más, hasta el 2000, pero la confianza, dicen las malas lenguas, nunca fue la misma. Hugh Grant tuvo que salir a pedir disculpas públicas, y lo hizo de una manera muy británica: con un humor un poco incómodo y mucha vergüenza. En el show de Jay Leno, admitió que había hecho "una cosa mala".
El escándalo, aunque terrible para su imagen en ese momento, no terminó con su carrera. De hecho, algunos dicen que le dio una especie de "humanidad" que antes no tenía. Demostró que hasta los galanes perfectos tienen sus trapos sucios. Se convirtió en una lección pública sobre la hipocresía y la presión de la fama. Y Divine Brown, bueno, ella tuvo sus quince minutos de gloria y desapareció del radar, no sin antes dar algunas entrevistas jugosas. Un verdadero clásico de la farándula, ¡de esos que no se olvidan!