Cerro Porteño salió ganador de la ronda de puntos para el Mundial de Clubes 2029. Con 34 puntos acumulados entre sus campañas de 2025 y 2026 en la Copa Libertadores, el club azulgrana quedó en sexta posición en el ranking sudamericano y metió la cabeza en una zona complicada pero alcanzable.
Para dimensionar: sus rivales directos de la región no andan muy lejos. Libertad suma 20 puntos y Olimpia apenas 8. Pero acá viene lo picante: el torneo de 2029 tiene 32 equipos repartidos por todo el planeta, y Conmebol apenas va a dejar entrar a seis o siete sudamericanos. Cuatro clasificarán automáticamente por ser campeones de la Libertadores (uno de 2025, otro de 2026, otro de 2027 y uno más de 2028). Los dos restantes irán por ranking. Es decir, de todas las potencias de la región, solo dos van a poder colarse por puntos.
Cerro está metido en la pelea, pero no puede relajarse. Tiene que ganar el Clausura o la Copa Paraguay este año, o acumular todo lo posible en el torneo local. Si clasifica nuevamente a la Libertadores 2027 y sigue sumando puntos, respira. Si no, se complica.
La carrera está abierta, pero el reglamento es un laberinto
Lo que hace más tensa la situación es una regla que no permite que dos clubes del mismo país vayan al Mundial como mejores rankeados. Flamengo ya está adentro por haber ganado la Libertadores 2025. Pero si, por ejemplo, San Pablo o Palmeiras ganan el torneo entre 2026 y 2028, la vía de los puntos acumulados se cierra más todavía para los demás brasileños. Y Paraguay, que no tiene un campeón garantizado en esos años, tiene que pelear cada punto como si su vida dependiera de ello.
Para mí, Cerro llegó a tiempo con su actuación. Está bien posicionado, pero cualquier tropiezo duele. Un torneo local flojo, una mala campaña en la próxima Libertadores, y adiós sueño mundialista. El fútbol de aquí tiene oportunidades, pero las ventanas se cierran rápido. Hay que aprovechar.


