¡Ay, mamita querida! Si hay un año que nos dejó con la boca abierta y las cejas hasta el techo, ese fue el 2011, cuando el huracán llamado Charlie Sheen arrasó con todo a su paso. Ya venía con fama de fiestero, pero lo que pasó ese año… ¡eso fue un antes y un después para la televisión y para la vida de este muchacho!
Resulta que Charlie era la gallina de los huevos de oro de Warner Bros. y CBS, el protagonista de la comedia más exitosa del momento, Two and a Half Men. Cobraba una millonada por episodio, ¡una locura! Pero la cosa se puso fea a principios de 2011. Sheen empezó a tener un comportamiento errático, por decirlo suave. Entró y salió de rehabilitación varias veces, y la producción del programa tuvo que parar porque el hombre no estaba en condiciones de grabar. Hasta ahí, más o menos, Hollywood está acostumbrado a sus estrellas con problemitas.
El 'Torpedo de Verdad' y los 'Dientes de Tigre'
Pero Charlie no se quedó callado. ¡Para nada! Empezó a despotricar en entrevistas, en la radio, en Twitter… contra los productores de la serie, especialmente contra Chuck Lorre, el creador. Lo acusó de todo, lo insultó, lo llamó 'payaso', 'gusano'. Se autoproclamó como un 'torpedo de verdad' con 'dientes de tigre' y aseguró que tenía 'sangre de Adonis'. ¡Una cosa de locos! Hablaba de 'ganar' constantemente, de su 'dios' y de su vida con sus 'diosas' (un par de mujeres con las que vivía en ese momento). La prensa no daba abasto para cubrir cada nueva perla que soltaba.
La situación se volvió insostenible. Warner Bros. y CBS, cansados de las interrupciones en la producción y de los ataques públicos, tomaron una decisión drástica: despidieron a Charlie Sheen de Two and a Half Men. ¡Imaginate el bombazo! Era impensable que echaran al protagonista de una serie tan exitosa. Pero lo hicieron. La demanda de Sheen por 100 millones de dólares contra Warner Bros. por incumplimiento de contrato fue la frutilla del postre. Al final, llegaron a un acuerdo confidencial.
¿Y qué pasó con la serie? Siguieron sin él, con Ashton Kutcher como reemplazo, y aunque no fue lo mismo, la máquina siguió andando. ¿Y con Charlie? Después de esa explosión, intentó resurgir con otro show, Anger Management, que tuvo su momento, pero nunca recuperó el brillo (ni el sueldo) de sus días como Charlie Harper. Fue el escándalo que nos recordó que, por más plata y fama que tengas, la cordura a veces es un bien escaso, y la boca, si no se controla, puede ser tu peor enemigo.