¡Ay, mijita! Si hablamos de rocanrol y de vidas al límite, no podemos dejar de lado al mismísimo Jerry Lee Lewis. En 1980, este hombre, conocido como 'The Killer' por su forma de arrasar pianos y escenarios, nos dio un susto de aquellos que ni el mejor guionista de telenovelas podría inventar.
Imaginate, en medio de su turbulenta carrera, con escándalos matrimoniales y problemas financieros que venían arrastrando de años –¡su matrimonio con su prima de 13 años en los '50 fue la madre de todos los bochinches!–, la salud de Jerry Lee empezó a pasarle factura. Pero no de cualquier manera, ¡sino a lo grande, como todo en su vida!
La úlcera que puso en jaque al 'Killer'
Ese año, la bomba explotó: Jerry Lee Lewis fue hospitalizado de urgencia por una úlcera sangrante. Y no fue una internación cualquiera, Doña Chola te lo jura. Estuvo entre la vida y la muerte, con la prensa internacional haciendo guardia en la puerta del hospital y los fans rezando por su ídolo. La situación era tan crítica que hasta se llegó a especular con su final. ¡Imaginate el revuelo!
Lo que hizo este episodio tan resonante fue que no era solo una cuestión de salud. Era una manifestación más de la vida excesiva de Lewis: el alcohol, las giras interminables, el estrés de una carrera llena de altibajos y polémicas. El tipo vivía al límite, y su cuerpo le estaba cobrando las facturas con intereses.
Los medios no paraban. Cada parte médico, cada rumor sobre su estado, era tapa de diarios y revistas. ¿Se recuperaría el 'Killer'? ¿Sería este el fin de una era? La gente estaba pendiente, porque Jerry Lee Lewis no era solo un músico; era un símbolo de rebeldía, de talento puro y de una vida sin frenos. Y esta úlcera, este sangrado interno, era como un reflejo de su propia alma.
Afortunadamente, el 'Killer' le ganó la batalla a la úlcera. Pero este episodio marcó un antes y un después. Le hizo ver que, por más inmortal que pareciera en el escenario, su cuerpo tenía límites. Aunque claro, siendo Jerry Lee, eso no significó que se calmara del todo. Siguió dando guerra, haciendo música y protagonizando alguna que otra historia digna de 'Que Circo'. Porque así era él, un huracán con un piano, y ni una úlcera podía pararlo del todo. ¡Qué personaje, che!