Elon Musk volvió a meter la pata, esta vez con los influencers brasileños. El viernes pasado, la plataforma X —la que antes era Twitter— lanzó un nuevo programa de remuneración para creadores de contenido, pero cometió un pequeño detalle: Brasil no figura en la lista de países que pueden recibir pagos. Para miles de creadores que vivían de eso, fue como recibir un balazo en el presupuesto.
El nuevo programa, bautizado como Programa de Recompensas por Contenido Original, entra en vigencia el 7 de septiembre y promete reemplazar el sistema actual. La idea suena bien: premiar a quien haga contenido original y de calidad, con énfasis en los suscriptores de los planes de pago. Una curtida de un Premium+ vale más que la de un usuario normal, por ejemplo. Todo lógico.
Pero ahí está: mientras que otros países acceden a ese flujo de ingresos, Brasil simplemente no está en la lista. Sin explicación, sin fecha de cuándo lo incluirán, nada. Para un país que tiene un ecosistema de creadores tan potente como el brasileño, fue un cachetazo inesperado.
Elon Musk y su obsesión por complicarle la vida a los creadores
No es la primera vez que X toma decisiones que dejan a los influencers en banda. Musk ha estado empeñado en rediseñar cómo funciona la monetización en la plataforma desde que la compró, pero sus cambios suelen traer más confusión que beneficio. Primero fue el caos con Twitter Blue, después las demandas de verificación costosa, y ahora esto: un programa que excluye de cuajo a un mercado enorme.
Lo raro es que no informó cómo esto impactará a los brasileños. ¿Quedan fuera del todo? ¿Pueden inscribirse pero no recibir dinero? ¿Es temporal? La vaguedad es la que más duele, porque deja a los creadores en la incertidumbre. Y en este rubro, la incertidumbre se traduce en pánico.
Un golpe más al imperio de X mientras compite contra Threads
El timing es curiosísimo. Meta acaba de lanzar Threads para competir directamente con X, y mientras Musk intenta quedarse con los creadores de contenido mediante programas de remuneración, termina excluyendo a uno de los mayores mercados de habla hispana y portuguesa. Es como intentar ganar una carrera dejando a los mejores corredores en la línea de salida.
Para mí, esto dice mucho del caos interno de X: decisiones que no se consultan, cambios que perjudican a creadores reales, y una comunicación tan pobre que ni ellos mismos parecen saber qué está pasando. Mientras tanto, los influencers brasileños buscan alternativas o esperan un anuncio que probablemente nunca llegue.


