¡Ay, mamita querida! Si hay alguien que no podía tener un día tranquilo, ese era nuestro querido Jerry Lee Lewis, el Killer. En 1980, cuando uno pensaba que ya había visto de todo con este hombre —casamientos con primas menores, escándalos por doquier—, la vida le tenía guardada otra sorpresa, y de las pesadas. Y claro, a nosotros, los que vivimos de la chismografía, nos dio material para un buen rato.
El 22 de agosto de aquel año, la noticia corrió como reguero de pólvora: Shawn Michelle Stephens, su quinta esposa, de apenas 23 años, había aparecido muerta en la casa que compartían en Hernando, Misisipi. Llevaban juntos solo 77 días de casados, ¡casi nada! Y, para colmo de males, la causa oficial de la muerte fue una sobredosis de metadona. ¿Un accidente? ¿Un suicidio? El mundo de la farándula se preguntó de todo, y la policía también tuvo lo suyo.
Un historial que pesaba
No era la primera vez que la tragedia golpeaba la puerta de Jerry Lee. Ya en los sesenta había tenido problemas con la muerte de su primera esposa y el escándalo de su matrimonio con su prima Myra Gale Brown, cuando ella tenía 13 años. Entonces, imagínense cómo se puso la cosa con la muerte de Shawn. La gente empezó a atar cabos, a recordar el pasado turbulento del rockero, y los rumores volaron más rápido que un cohete.
Shawn había sido hija del bajista de Jerry Lee, J.W. Stephens. Se conocían de toda la vida, y su relación había sido, como muchas en la vida del Killer, un torbellino. La autopsia, según los reportes de la época, indicó la sobredosis, pero siempre quedó esa nebulosa de si hubo algo más, si la vida descontrolada de Jerry Lee había contribuido a la situación. Aunque no se presentaron cargos y la muerte fue declarada accidental, la sombra de la duda persiguió al cantante por un tiempo.
Este episodio fue un golpe durísimo para la imagen de Jerry Lee Lewis, que ya venía bastante golpeada. Si bien en lo musical seguía siendo un gigante, su vida personal era un desastre con patas. Y la muerte de Shawn Stephens, tan joven y tan poco tiempo después de casarse, fue uno de esos momentos que te hacen pensar: ¿cuántas vidas tiene este hombre? La verdad es que, a pesar de todo, el Killer siguió adelante, pero este escándalo quedó grabado en la memoria colectiva como uno de los capítulos más oscuros de su ya de por sí oscura existencia.