Mientras acá discutíamos si Argentina iba a barrer premios como siempre, Harry Kane llegó y se llevó el Balón de Oro 2026 sin pedir permiso. El inglés del Bayern Múnich se lo ganó a puro gol: 73 tantos en la temporada que acaba de cerrar. Una máquina de meter la pelota.
Cuando los números hablan solos
Kane metió 73 goles y eso fue suficiente para que los votantes del premio no tuvieran dudas. No hay vuelta: es el máximo anotador del fútbol mundial en la campaña que acaba de terminar. El tipo lleva años con ese nivel, pero esta vez lo hizo mientras jugaba en Alemania, lo que probablemente le dio más visibilidad que si estuviera en la Premier.
Lautaro Martínez entró en el top 22 pero se quedó afuera del podio. Nada de oro, plata ni bronce para el Toro. No es un fracaso —estar en los 22 mejores del mundo sigue siendo elite—, pero en la Argentina uno espera más después de todo lo que ganó con la selección. La temporada no fue la suya, eso es verdad.
Emiliano Martínez tampoco se quedó con el Trofeo Yashin, que va para el mejor arquero. Dibu sigue siendo una máquina de parar penales y hacer lo imposible, pero este año otros porteros tuvieron su momento.
Lo que dice esto de la farándula del fútbol
Hace tiempo que el Balón de Oro dejó de ser solo cosa de argentinos y brasileños. Kane ganando en Londres, con toda la ceremonia en casa, tiene su lógica: es la Premier, es Inglaterra, es un delantero europeo en el mejor momento de su carrera. Acá nos duele porque nos acostumbraron a pensar que estos premios son nuestros, pero la realidad es que el fútbol se repartió. Bayern, City, Real Madrid, PSG —todos tienen sus propios galácticos. La época en que Messi y Cristiano eran un duopolio quedó atrás.
Para mí Kane se lo merecía, aunque sea un bajón para los hinchas argentinos. 73 goles no se cuestionan. Lo que sí molesta es cuando ves que Lautaro pudo haber estado más arriba si la temporada de su equipo hubiera sido distinta. Pero esas son las reglas del juego.


