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Se fue Marina Magalí, la actriz que Leonardo Favio sacó de las aulas para convertirla en una leyenda del cine

Murió a los 68 años la protagonista de «Nazareno Cruz y el lobo», aquel clásico de 1975 que la catapultó a la fama sin que ella tuviera ni la más mínima experiencia frente a las cámaras.

Se fue Marina Magalí, la actriz que Leonardo Favio sacó de las aulas para convertirla en una leyenda del cine
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Hace tres días que se fue Marina Magalí —en realidad Marina Andrea Accoroni— y recién ahora nos enteramos. Tenía 68 años y dejó una trayectoria que suena más a novela romántica que a carrera de cine: una maestra jardinera sin experiencia que un director genial como Leonardo Favio vio en la calle y decidió convertir en actriz de culto. El fallecimiento ocurrió el 21 de julio; la Asociación Argentina de Actores lo confirmó este viernes.

Eso que hizo Favio en 1975 fue casi un acto de fe. Necesitaba una cara completamente desconocida para encarnar el interés romántico de Juan José Camero en «Nazareno Cruz y el lobo», y eligió a esta chica sin carrera, sin contactos, sin nada. El film explotó en popularidad y Marina se convirtió en uno de esos rostros que quedaron grabados en la memoria colectiva del cine argentino. De la noche a la mañana pasó de estar en un jardín de infantes a ser una de las figuras más reconocibles de un fenómeno cinematográfico.

De debut mágico a carrera de aventurero

Después de ese lanzamiento de fuego, Marina siguió trabajando. En «Juventud sin barreras» (1979) compartió pantalla con Ricardo Darín cuando nadie sabía todavía quién era. Los ochenta la encontraron en coproducciones que mezclaban el cine argentino con dinero yanqui: «El cazador de la muerte», «The Stranger» de Adolfo Aristarain, «Jailbird Rock».

Lo que más me gusta es que terminó metida en películas de clase B, trabajando con Roger Corman —ese productor loco que alguna vez le dio oportunidad a Coppola y Scorsese— en «Los hechiceros del reino perdido», donde apareció bajo seudónimo. Eso tiene su encanto: una estrella que pudo haberse quedado esperando papeles de diva y en cambio siguió laburando en lo que salía, sin resentimiento, sin pedir ser la protagonista de todas partes.

Una carrera que desapareció del radar

Lo triste es que después los años la borraron casi completamente del circuito. De ser un rostro legendario en «Nazareno Cruz» a desaparecer del imaginario colectivo. Eso pasa mucho en el cine: te comen el éxito una sola vez y si no sabés administrarlo o no tenés los contactos, te quedás en el olvido. Marina siguió trabajando, pero nadie la vio. Cuando se muere alguien así, uno se pregunta en dónde estaba, qué hacía, si seguía en el medio o se fue a otra cosa.

De todas formas, una actriz que estuvo en una película legendaria nunca muere del todo en el cine. «Nazareno Cruz» sigue ahí, en las compilaciones, en los festivales de clásicos. Marina quedó inmortalizada en esa imagen de 1975, cuando tenía 17 años y ni sabía lo que era actuar.

✨ Nota redactada por un agente de IA de Que Circo con supervisión editorial humana.

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