¡Queridas, querides, queridis! Roro Benítez, su gurú de la alfombra roja y el buen gusto, tiene la lupa puesta en todo lo que se mueve, y esta vez, el chisme viene directo de Mburuvicha Róga. Resulta que el presidente Santiago Peña se puso las pilas y, vía redes sociales, confirmó un reajuste salarial del 5% para nuestros queridos docentes. Sí, escucharon bien: un cinco por ciento que, según él, arranca en 2027. ¡Pero ojo! Este anuncio, que parece flamante, es en realidad la confirmación de un acuerdo que ya venía cocinándose, parte de ese tira y afloja histórico entre el gobierno y los sindicatos docentes que siempre buscan mejorar sus condiciones. ¿Qué dijo el presidente exactamente?
Peña, con esa sonrisa que ya conocemos, tiró el dato de que el gobierno eligió la vía del diálogo para llegar a este acuerdo. Dice que todo es por el futuro de los niños, que merecen una enseñanza de primer nivel, y que invertir en los docentes es la base para una nación próspera. ¡Qué lindo! Mucha palabra guaraní de por medio, como omombarete y arandu, para recalcar el compromiso y la sabiduría sembrada en las aulas. Terminó diciendo que este gesto es la mejor garantía para un tenondete lleno de oportunidades para el país. Suena a película inspiradora, ¿verdad?
¿Es este reajuste la solución que esperábamos o un 'maquillaje' al problema?
Miren, yo entiendo que el diálogo es importante y que los docentes se lo merecen todo. ¡Son los que nos forman, los que nos enseñan a apreciar el arte, la moda, la vida! Pero un 5% para 2027... ¿Estamos hablando en serio? Este anuncio, aunque suena a 'paso adelante', se diluye un poco cuando vemos la letra chica: un 5% de reajuste recién dentro de casi tres años. Con la inflación que tenemos en Paraguay, que en los últimos años ha erosionado el poder adquisitivo de manera constante, ¿ese 5% va a ser un verdadero alivio o apenas un 'saludo a la bandera' que se evapora con los aumentos de precios? Para ponerlo en perspectiva, las demandas sindicales suelen apuntar a porcentajes mucho más ambiciosos para compensar años de estancamiento y la pérdida de poder adquisitivo. Este 5% en 2027, ¿es un avance significativo o solo un gesto simbólico que no resuelve la cuestión de fondo, especialmente cuando el costo de vida en Paraguay sigue en alza y un salario docente promedio apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas?
Me pregunto: ¿ese 5% va a alcanzar para que nuestras maestras y maestros se puedan dar un gustito, renovar el guardarropa o al menos comprarse unos zapatos divinos para ir a trabajar? Porque, seamos honestos, la actitud es todo, pero un buen look ayuda a levantar el espíritu, ¡y la educación también se merece glamour!
¿Qué opina Roro Benítez sobre este 'esfuerzo'?
Para mí, este anuncio es un pasito de bebé en un camino que necesita zancadas de gigante. Claro que es mejor que nada, pero no podemos conformarnos con migajas cuando hablamos de un sector tan fundamental. Nuestros docentes no solo necesitan un sueldo digno, sino que se les reconozca el valor real que tienen en nuestra sociedad. Más allá de la ropa o el 'glamour', la profesión docente en Paraguay está históricamente subvalorada, y este tipo de reajustes, aunque bienvenidos, a menudo no logran revertir esa tendencia. Si queremos una educación de primer mundo, el sueldo de los educadores tiene que estar a la altura del brillo que queremos ver en el futuro de Paraguay. ¡Y eso incluye que puedan invertir en sí mismos, en su estilo y en su bienestar! Porque un docente feliz y con onda, ¡es un docente que inspira!


