Che, parece que en Paraguay no solo sabemos de chismes y farra, ¡también la rompemos en el campo! Resulta que la genética de nuestras vacas se está volviendo la envidia de la región y nos está posicionando como unos capos en la producción de carne. Y sí, aunque a muchos les parezca un tema aburrido, acá en Que Circo le metemos la lupa a todo lo que nos hace brillar.
¿Qué onda con la genética que nos hace tan especiales?
Acá la movida es que, durante décadas, los ganaderos de nuestro país se pusieron las pilas y empezaron a meterle fichas al mejoramiento genético de los rodeos. ¿El resultado? Animales más fuertes, que se adaptan mejor al calor de acá y que encima, ¡producen una carne de la gran siete! Es como que nuestros bichos nacen con un 'chip' mejorado que les permite crecer más rápido, ser más fértiles y hasta convertir el pasto en carne con más eficiencia. Y eso, mis queridos, se traduce en más plata para el bolsillo y un producto final que se codea con los mejores del mundo.
Esto no es joda, la calidad de la carne paraguaya ya es reconocida, y todo gracias a la selección de razas como la Nelore y Brahman, que aguantan el calor como campeonas. Y ni hablar de las razas sintéticas como la Brangus y Braford, que son como las 'celebrities' del ganado, combinando lo mejor de dos mundos: la resistencia y la buena carne. La verdad es que me impresiona cómo se labura en esto, no solo trayendo animales nuevos, sino también con la inseminación artificial y la transferencia de embriones, ¡una cosa de locos!
Y ojo, que esta movida no solo nos beneficia internamente. Paraguay ya está exportando reproductores, semen y embriones a otros países de América Latina. ¡Imaginate! Estamos vendiendo genética de primera, lo que significa que el laburo que se hace acá es tan bueno que otros quieren copiarlo. Para mí, esto es un golazo.
La Chuchi Vera opina: ¡A no quedarse dormidos, muchachos!
A ver, me encanta que seamos referentes y que la carne paraguaya sea top, pero no nos durmamos en los laureles. La fuente dice que todavía hay muchos productores que no están usando estas tecnologías y que se están quedando atrás. ¡No puede ser! Si tenemos la fórmula para ser los mejores, hay que aplicarla en todos lados. Porque, claro, por más genética de lujo que tengas, si no le das buena comida, si no cuidás la salud de los animales o si no planificás bien, el progreso no se va a ver. Es como tener un Ferrari y no ponerle nafta, ¿verdad?
Para mí, es clave que se siga invirtiendo y que se capacite a más gente para que todos se suban a este tren de la mejora genética. La ventaja competitiva ya la tenemos, ahora hay que mantenerla y ampliarla. ¡Vamos Paraguay, que la farra de la carne buena no pare!


