¡Ay, mi corazón! Cuando una historia de amor se cruza con el fútbol, a mí me derrite. Y esta es una de esas que te dejan con la intriga, viendo para dónde va a patear el destino. Les cuento: Justin Ellis, un bombón de 19 años que la rompe en el Orlando City, acaba de ser convocado por la selección mayor de Estados Unidos. Hasta ahí, todo bien. Pero la cosa se pone picante cuando te enterás que su mamá es uruguaya, ¡y la Celeste ya le echó el ojo!
Imaginate la situación: un pibe con doble pasaporte, el talento brotándole por los poros y dos selecciones grandes tironeando por él. Yo ya me lo imagino en una cena familiar, con la abuela uruguaya haciéndole un asado para convencerlo y el tío yanqui ofreciéndole una hamburguesa gigante. ¡Qué dilema!
El llamado de Pochettino y el guiño de Forlán
La noticia la confirmó el Orlando City con bombos y platillos: Justin se suma al equipo de Mauricio Pochettino para una serie de amistosos que van desde el 26 de septiembre hasta el 6 de octubre. Jugarán contra Perú, Chile, México y Canadá. ¡Casi nada! El pibe ya venía haciendo sus pinitos en las Sub-18 y Sub-20 de Estados Unidos, así que este llamado era casi un paso natural.
Pero atención, porque acá es donde entra el romance. Nuestro querido Diego Forlán, sí, el mismísimo 'Cachavacha', está en el radar. Me cuentan que el entrenador de la selección mayor y de la Sub-20 de Uruguay ya lo fue a ver jugar a la MLS y hasta lo visitó. ¡Un galán! Y es que Forlán ya está pensando en el próximo Sudamericano juvenil, y un talento como Ellis no se le puede escapar.
¿Final feliz o corazón roto?
Lo bueno es que, por ahora, esto no es un adiós definitivo. Las reglas de la FIFA son como los líos amorosos: complicadas, pero con chances de reconciliación. Un jugador puede defender a más de una selección si no jugó más de tres partidos con la mayor y si esos partidos fueron antes de cumplir los 21 años. O sea, Justin todavía puede cambiar de idea y ponerse la camiseta charrúa si su corazón así lo decide.
Para mí, esto es una historia de esas que nos tienen en vilo. ¿Se quedará con el primer amor que lo llamó o escuchará la sangre y el llamado de la Celeste? Yo, con mi alma romántica, espero que elija donde realmente se sienta pleno. Y si es con la garra charrúa, ¡mucho mejor! Porque un bombón con talento y ese dilema de amor futbolístico, es material para que nosotras estemos atentas a cada paso. ¡Qué viva el amor y el fútbol, chicas!


