Olimpia le pasó por arriba a Guaraní en el sur del país. Ganó 3-1 en Encarnación y se acaricia el bicampeonato número 49. La historia pudo haber sido distinta si la alegría temprana del Indio duraba más, pero antes de cerrar el primer tiempo ya estaba todo dado vuelta.
Giovanni Gómez abrió el marcador para Guaraní a los 8 minutos. Parecía que el partido le sonreía a Francisco Arce. Ilusión de corta vida: ocho minutos después, Ávalos empataba. Gamarra le dio la vuelta antes del descanso y la serie quedó sentenciada. El Indio no tuvo respuestas.
Ávalos de fiesta en el Valle
Gabi Ávalos se llevó el show. Doblete del volante —uno de ellos de penal— y ovación merecida de la hinchada olimpista que copó Villa Alegre. El tipo jugó en su territorio, que es lo que sabe hacer bien. Fútbol directo, sin vueltas, mucho balón largo y aprovechamiento de errores ajenos. Nada sofisticado, pero efectivo.
Lo que salvó a Guaraní de una goleada fue Gastón Olveira. El arquero charrúa-guaraní tuvo una tarde de esas que te mantienen en el partido: a los 69 minutos le tapó un penal a Fernández. Si entra ese, se pone tenso. No entró.
El Decano respira tranquilo
Vitamina sigue mirando de arriba. Olimpia juega sin aspavientos, pragmático, sin anestesiarse. Eso es lo que duele cuando te lo cruzan de frente: no hay sorpresas, solo jerarquía. Para Guaraní quedó claro que el camino al bicampeonato no pasa por Encarnación.


