Gabriel Oddone salió de la Comisión de Presupuesto e Hacienda con un mensaje claro para Guido Manini Ríos: las ideas que Cabildo Abierto quiere colar en la Rendición de Cuentas no van a entrar ahí. Punto.
El ministro fue diplomático pero firme. Dijo que las propuestas de Manini son "contemplables" —buen eufemismo político—, pero imposibles de meter en el proyecto de ley que ya fue remitido al Parlamento. La razón es simple: en una Rendición de Cuentas no se pueden agregar iniciativas nuevas mediante mensaje complementario. Ya salió lo que salió. Si Cabildo quiere sus cosas, que tramite leyes aparte.
La tensión del veto sin veto
Acá es donde la cosa se pone interesante. Oddone fue a la comisión, discutió el proyecto artículo por artículo, y salió diciendo que fue "muy buena" la sesión. Hasta reconoció que la Coalición Republicana —que anunció que no vota el proyecto— estudió en serio. Eso no es poca cosa cuando estás peleando votos.
Pero luego pasó a otra cosa: las tres propuestas de Manini. El 5% de ganancias del sistema financiero, transferencias para niños y una campaña sobre cannabis. El ministro fue honesto: "las he visto más allá de los titulares de los diarios y quiero ser cuidadoso". Traducción: vi los titulares, pero no me metí a fondo porque ya sabía que no iban a entrar.
El juego de las leyes separadas
Manini se reunió con Orsi hace poco con estas tres iniciativas bajo el brazo. Parecía que iban a lograr algo en el camino. Pero Oddone dejó clara la cancha: si Cabildo quiere llevarlas adelante, que levanten una ley nueva para cada una. No hay atajo en el Presupuesto.
Para mí, Oddone se manejó con cintura: no rechazó nada de frente, pero tampoco dejó dudas. Así se cierran puertas en política sin armar quilombo. Manini tendrá que elegir si dedica energía política a tramitar leyes separadas o si deja las cosas así. Movimiento de ajedrez puro.


