Guaraní respira. Después de darle vuelta a Sportivo 2 de Mayo (1-0 en La Arboleda), el equipo de Pedro Juan Caballero metió su segundo triunfo consecutivo y se metió de lleno en la carrera clausurista. Todavía hay 15 puntos en juego, pero la brecha con Olimpia es notoria: 8 puntos de diferencia que, aunque incómoda, no cierran las puertas.
Lo que salva al Aborigen es que los que iban al galope se cansaron. Trinidense y Libertad se frenaron, Nacional tiene sus propios piojos, y El Gallo Norteño quedó apenas un punto arriba. La pelea se democratizó de repente, y eso es música para los oídos guaraníes.
El calendario respira fuerte: Ameliano y después el gran asalto
Pero acá viene lo spicy: antes de encarar a Olimpia el próximo sábado en Encarnación (fecha 19), Guaraní tiene que meterse en La Fortaleza del Pikysyry para visitar al Sportivo Ameliano el miércoles a las 20:00. No es cualquier tramoya. Ese partido puede ser el termómetro real de si el Aborigen está en forma o si fue solo un destello.
Mientras tanto, Olimpia se come a Recoleta. La punta sigue siendo la punta, pero por primera vez en las últimas fechas, alguien del segundo escalón se anima a tocar la cuerda floja del puntero. Para mí, Guaraní tiene el momentum justo: gana y se cree invencible; pierde y toda esta ilusión se desmorona en un viaje de ida. En la pelea clausurista no hay segundas oportunidades, solo pifias que cuesta caro.


