¡Agarren la calculadora y prepárense para el chisme deportivo, porque la fecha 4 del Clausura nos dejó un papelón de aquellos! El Sportivo 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero, el famoso Gallo Norteño, le dio un baile al mismísimo Olimpia en su propia cancha, el Río Parapití, y de paso se adueñó de la punta del campeonato. ¡Imagínense la cara de los olimpistas volviendo de la frontera!
El partido fue un subibaja de emociones, o al menos eso dirían los que no vieron el bodrio que fue por momentos. La Franja, con su chapa de Decano y todo, tuvo mil y una oportunidades para abrir el marcador. Sebastián Ferreira, Eduardo Delmas (que por lo visto no le emboca ni al arcoíris) y hasta Bryan Bentaberry intentaron, pero el arquero Jonathan Rossi estaba en plan superhéroe. El 2 de Mayo, mientras tanto, se dedicaba a mirar y esperar su momento, como el buen cazador que es.
Un Gallo que canta fuerte y un Decano que desafina
El primer tiempo terminó en un 0 a 0 que olía a siesta, con un Olimpia que dominaba pero no concretaba. ¡Clásico! En la segunda mitad, la cosa no cambió mucho. Los de Para Uno seguían martillando el arco de Rossi, que se atajaba hasta los pensamientos de los delanteros rivales. Delmas y Romeo Benítez se cansaron de probar, pero el gol no llegaba.
Y justo cuando todos estábamos a punto de pedir el cambio por aburrimiento, ¡boom! Minuto 88, Matías Moya le pasa la pelota a Matías Cáceres, y este saca un bombazo que dejó a Gastón Olveira mirando para el otro lado. ¡Golazo y a cobrar! 1 a 0 para el 2 de Mayo y chau, Decano, a casa con las manos vacías.
La opinión del Tati: ¿Dónde quedó la garra, Olimpia?
A ver, seamos sinceros. Olimpia está como mi ex: promete mucho y al final nada de nada. Tantas ocasiones, tanto "casi gol", y al final se van con las manos vacías contra un equipo que, con todo respeto, es el puntero pero no se esperaba que le metiera un baile al Decano. Parece que se olvidaron la garra en el vestuario, o la dejaron en Asunción.
Y el 2 de Mayo, ¡qué grande! Con menos presupuesto y menos estrellas, le demostró al fútbol paraguayo que con huevos y estrategia se puede llegar lejos. Ahora son la envidia de todos, mirando a los demás desde arriba. ¡Así se hace, Gallo Norteño! Ojalá que Olimpia aprenda la lección y empiece a meter los goles, porque si no, esta historia va a terminar en meme.


