Hace seis días, Roselín Florentín salió de su casa en el asentamiento Padre Adolfo Zaracho de Caazapá y no volvió. Ayer por la tarde confirmaron lo que muchos temían: su cuerpo fue hallado en un pozo ciego en desuso, ubicado al costado de la casa de la abuela de uno de los detenidos.
El comisario Blas Fernández, subjefe del Departamento de Investigaciones de la jurisdicción, confirmó la identidad de los restos. La búsqueda había sido angustiante, desesperada, con vecinos y autoridades rastreando cada rincón. Y después de eso, la verdad salió a la luz de la peor forma posible.
Dos detenidos y versiones contradictorias
Con la adolescente fueron vistos dos jóvenes: uno de 21 años (Danilo) y otro de 16 (Kevin). El mayor es novio de la mejor amiga de Roselín, así que estaban todos vinculados. Cuando los apresaron, sus historias no cerraban.
Primero dijeron a los investigadores que la menor se había caído en un tajamar mientras iban a pescar. Por eso empezaron a buscarla en ese lugar. Pero las contradicciones en sus declaraciones llevaron a los agentes del Departamento de Investigaciones de Hechos Punibles hacia otro lado: la casa de la abuela del novio de su amiga. Allí, en ese pozo en desuso, encontraron a Roselín.
Lo que duele y lo que queda
Como periodista de espectáculos, no es mi lugar hablar de delitos ni investigaciones penales. Pero como persona, como alguien que vive en Paraguay, esto duele. Una chica de 14 años, alguien que todavía estaba descubriendo qué era vivir, no debería terminar en un pozo. No debería haber mentiras, no debería haber desesperación de una familia buscando.
Los detalles que trascienden —las versiones que cambian, los lugares donde buscaban y donde no hallaban nada— hablan de una realidad cruda: hay que estar atento a dónde van nuestros hijos, con quiénes, y confiar en ese instinto que nos dice cuándo algo no está bien. Porque a veces, la gente más cercana es la que menos esperamos que falle.
El caso sigue en manos de la Fiscalía. Roselín ya no volverá a casa. Y su familia, como tantas en Paraguay, quedó marcada para siempre por una tragedia que pudo evitarse.


