Imaginate estar listo para subir a un avión y que la neblina te diga "no, che, hoy no". Eso le pasó a Olimpia ayer: tenía todo armado para volar a Pedro Juan Caballero a su partido ante el Sportivo 2 de Mayo de esta tarde, pero las condiciones climáticas en la Terraza del país no daban ni para asomarse. Sin visibilidad, sin aterrizaje posible, sin drama: decidieron priorizar lo único que importa, la seguridad del plantel.
Así que cambio de ruta. El equipo salió en bus poco después de las 18:00 de ayer, apostando a llegar rondando las 2 de la madrugada. Viaje nocturno, cuerpo cansado, partido a las 18:30 de hoy. Clásico del fútbol paraguayo: todo lo que puede complicarse, se complica.
¿Qué tan frecuente es este tipo de imprevisto en la cancha nacional?
Más de lo que nos gustaría. En Paraguay, los viajes por tierra siguen siendo el plan B de media cancha cuando el clima dice que no. No es que sea una sorpresa —los equipos ya están acostumbrados—, pero siempre duele cuando ya tenías todo listo. Acá en la región, la neblina en Asunción es una de esas cosas que aparece sin avisar y te voltea el día.
Lo interesante es que Olimpia no hizo drama: agarró, cambió de planes y listo. Eso habla de una institución que sabe que en el fútbol paraguayo hay que estar listo para cualquier sorpresa.
¿Llegan fresco o llegan demolidos?
Eso es lo que uno se pregunta. Un viaje de casi 8 horas en ruta, llegada a las 2 de la madrugada, apenas unas horas para dormir, y después directo al partido. No es lo ideal, pero tampoco es excusa. El equipo sale con: Gastón Olveira en el arco, Raúl Cáceres, Bryan Bentaberry, Mateo Gamarra y Esteban Matus en defensa, Richard Sánchez y Juanfer Alfaro en el mediocampo, Eduardo Delmás, Fernando Cardozo y Romeo Benítez adelante, con Sebas Ferreira también en el lote.
Para mí, el cansancio no es excusa. Si ganás, ganaste con desventaja. Si perdés, bueno, ahí sí alguien va a decir que era por el viaje. Olimpia sabe cómo juega esto.


