Aquel año, la bomba que nos explotó en la cara fue la muerte de Amy Winehouse. Yo, Doña Chola, que vi pasar de todo en esta farándula, te digo que lo de Amy era una tragedia anunciada, pero no por eso menos dolorosa. La piba tenía un talento que te hacía erizar la piel, pero sus problemas con el alcohol y las drogas eran un secreto a voces, y la prensa no le daba respiro. Cada vez que salía, era para verla tambalearse o hacer un papelón en el escenario. Una pena, che, una pena.
El 23 de julio de 2011, la encontraron sin vida en su casa de Camden, Londres. Tenía solo 27 años, la misma edad que Kurt Cobain, Jimi Hendrix y Janis Joplin cuando se fueron. La causa oficial: intoxicación etílica accidental. Imaginate el revuelo. Los fans, destrozados. Los medios, entre el morbo y la tristeza. Era el final que todos temían, pero que nadie quería creer.
¿Qué pasó exactamente?
Bueno, la investigación forense reveló que Amy había consumido una cantidad brutal de alcohol en las horas previas a su muerte. Tenía 416 miligramos de alcohol por decilitro de sangre, cinco veces el límite legal para conducir. Sus guardaespaldas contaron que la noche anterior la vieron riendo, escuchando música y viendo videos. Parecía estar bien, dentro de lo que se podía esperar de ella en esos momentos. Pero al día siguiente, no respondía. La encontraron en su cama, y ya era tarde.
Lo más triste de todo es que Amy había estado tratando de rehabilitarse, con sus idas y vueltas, claro. Había pasado por varias clínicas y justo antes de morir, estaba en un programa de abstinencia. Pero los demonios eran más fuertes. Su familia y sus amigos siempre hablaron de lo difícil que era ayudarla, de lo atrapada que estaba en sus adicciones.
El legado y lo que quedó
Su muerte fue un golpe para la industria musical y un recordatorio brutal de los peligros de la fama y las adicciones. Amy dejó dos discos que son obras maestras: 'Frank' y 'Back to Black'. Canciones como 'Rehab', 'Valerie' o 'Tears Dry on Their Own' se convirtieron en himnos. Su voz única, su estilo retro y su honestidad cruda la hicieron inmortal.
Después de su partida, se creó la Fundación Amy Winehouse, para ayudar a jóvenes con problemas de adicción. Un intento de que su tragedia sirviera para algo, ¿viste? Porque más allá de los chismes y los titulares, lo que queda es la música. Y esa, mis amores, es eterna.