Justo cuando Olimpia creía que tenía el camino despejado para traerse a Gabriel Ávalos, aparece Vasco da Gama desde Río de Janeiro a arruinar la fiesta. El club brasileño metió el acelerador por el delantero paraguayo porque, bueno, ellos tienen un problemón en el ataque: generan volumen de juego pero los goles se les escurren entre los dedos.
Vasco está en zona de descenso en el Brasileirao y necesita un último movimiento antes de que cierre el mercado. Así que pensaron: "¿Sabés qué? Vamos por Ávalos". Lógico, el tipo sabe meter goles y eso es exactamente lo que le falta al equipo carioca.
La joda de los horarios
Acá viene lo picante. Olimpia y Vasco se enfrentan este jueves en el Defensores del Chaco por octavos de final de la Sudamericana. La ida terminó sin goles en Río, así que cualquiera puede pasar. El que gana se lleva el pasaje a la siguiente ronda.
Imaginate la situación: mientras negocia con Ávalos, Olimpia va a estar jugándose el pellejo contra el mismo club que quiere sacárselo. Y Vasco, si gana, capaz presiona más fuerte todavía. Si pierde, bueno, se le achica el presupuesto mental y tal vez afloja en la puja.
El dilema de Ávalos
Para el delantero es un quilombo de decisiones. Olimpia es su casa, conoce la liga, tiene continuidad garantizada. Vasco es un salto grande, el Brasileirao es otro nivel, pero meterse en un equipo en zona roja no es lo más cómodo. Además, el tipo acaba de ganar con Olimpia hace poco, así que cualquier cambio es un riesgo.
Lo que no se puede negar es que Ávalos se convirtió en lo que queremos todos: deseado. Dos clubes importantes tirando por él dice mucho de su momento. Mientras Olimpia y Vasco se la juegan en la cancha, el delantero se sentará en la tribuna a ver quién le conviene más después del partido.


