Se terminó el cuento de hadas. Recoleta llegaba al Defensores del Chaco necesitando un milagro deportivo —remontar un 3 a 1 en contra— pero Boca tenía otros planes. El xeneize entró a la cancha con la máquina de goles funcionando a pleno y dejó sin opciones al equipo sorpresa de Paraguay en esta Sudamericana.
El partido se decidió temprano. Santiago Ascacíbar abrió la lata en el primer tiempo y, de ahí en más, todo fue cuesta abajo para los Funebrero. Los locales se desesperaron, el ritmo se fue perdiendo y Boca aprovechó cada espacio. Antes del descanso, Sebastián Villa amplió la ventaja con el gol que terminó de hundir las esperanzas de cualquier remontada.
Cuando todo se desmorona
En el complemento, la historia fue de puro trámite. Merentiel y Vasco cerraron la goleada 4 a 0 en el Defensores del Chaco. En números redondos, el 7 a 1 en el global dejó clara la diferencia de jerarquía entre un equipo que aspira a todo en su región y otro que, más allá de haber llegado lejos, no tenía el músculo para competir contra ese nivel.
Recoleta se fue con la cabeza gacha, pero sin que nadie pueda negarle el mérito de haber llegado hasta acá. En Paraguay no habíamos visto a este equipo desde hace años en una copa internacional de relevancia, y aunque el desenlace fue cruel, la campaña que tuvo para llegar a esta instancia no se borra. Boca simplemente fue un escalón demasiado alto para saltear, y eso no tiene nada de vergüenza.


