¡Dios mío, qué drama el que se vivió en Estados Unidos! Y es que la historia de Christa Pike, una mujer que hace rato está en el ojo de la tormenta por su condena a muerte, acaba de sumar un capítulo que ni el mejor guionista de Hollywood se hubiese imaginado. La tipa, de 50 años, tenía fecha de ejecución, recibió la inyección letal y… ¡sobrevivió! Así, como lo leen.
Después de diez días internada, con el mundo especulando si había sufrido daño cerebral o si se recuperaría, Christa recibió el alta médica el sábado pasado y volvió a la cárcel de Tennessee. Imagínense el revuelo que esto causó. Para mí, es una historia de terror con un toque de diva que se niega a dejar el escenario. ¡Impactante!
¿Qué pasó exactamente con la ejecución de Christa Pike?
La cosa fue así: el pasado 30 de septiembre, Christa Pike, que tiene una condena por un crimen horrible, fue llevada a la sala de ejecución. Se le administraron dos dosis de pentobarbital, el fármaco que se usa para estos procedimientos. La idea era que con eso, su vida terminaría. Pero no. Christa resistió. Sus abogados, que ya venían peleando por ella, estaban en shock y llegaron a temer lo peor, incluso que hubiera quedado con muerte cerebral. Pero la señora demostró tener más vidas que un gato de colección y salió adelante.
¿Qué dicen ahora sus abogados?
Obviamente, después de este papelón judicial —porque seamos sinceros, ¿qué tan fallida tiene que ser una ejecución para que la persona vuelva caminando de la enfermería?— los abogados de Pike no se quedaron callados. Inmediatamente después de que su clienta se recuperó y volvió a prisión, pidieron que se suspenda definitivamente la pena de muerte para ella. Y la verdad, ¿quién puede culparlos? Si el Estado no puede ni siquiera ejecutar a alguien correctamente, ¿qué validez tiene el resto del proceso? Para mí, es un argumento bastante fuerte.
¿Qué significa esto para el futuro de la pena de muerte?
Este caso de Christa Pike es un bombazo, no solo por lo insólito de la situación, sino porque pone en jaque todo el sistema de la pena capital. No es la primera vez que escuchamos de ejecuciones que salen mal, pero que alguien reciba dos dosis y vuelva al pabellón, es otro nivel. Esto va a generar un debate enorme, y para mí, es un llamado de atención para que revisen todo el procedimiento. Porque si bien no nos metemos en el tema de si la pena de muerte es justa o no, lo mínimo que se espera es que, si se va a hacer, se haga bien. Sino, ¿en qué quedamos? Christa Pike ya es un ícono de la resistencia, aunque sea por accidente. Veremos qué pasa con su caso, pero ya se siente que esto no va a terminar acá.

