¡Dios mío, qué partidazo se vivió en la Ciudad Universitaria! O, mejor dicho, ¡qué papelón casi se come el Sportivo San Lorenzo! El Rayadito, que venía arrastrando más empates que la cuenta bancaria de un tiktoker sin canjes, estaba a puntito de saborear su primera victoria en el Clausura. Pero, como siempre, el fútbol te da y te quita, y en este caso, se la quitó toda.
El chismecito del partido: goles, broncas y el VAR en modo DJ
El San Lorenzo casi hace historia... pero de la mala. El equipo de Fornasari, que hasta ahora sumaba más puntos por asistencia que por goles, se puso en ventaja gracias a un penal de José Barrios. ¡Imaginate la euforia! La hinchada ya estaba preparando el asado y la cerveza para festejar lo que parecía un milagro. Estaban a segundos de romper la mufa y, de paso, evitar que en la redacción de Que Circo los sigamos cargando por su sequía.
El Triqui, como buen villano de novela, se apareció al final. Sportivo Trinidense, que venía con la chapa de querer pelear arriba, no se quería ir de vacío. Y así fue. Cuando el árbitro ya estaba por pitar el final, con el tiempo cumplido y la gente de San Lorenzo ya abrazándose, Gustavo Viera metió un golazo que dejó a todos con la boca abierta. ¡Un baldazo de agua fría que ni el tereré más helado te salva! El Triqui empató 1-1 y le robó el show al Rayadito.
Caras largas y más nervios que en la final de un reality. Si bien el empate no le servía del todo a Trinidense para escalar posiciones como querían, la de San Lorenzo fue una cachetada sin mano. Quedarse con las ganas del primer triunfo en el último suspiro... ¡eso es digno de un meme! El equipo sigue con solo 4 puntos, mientras que el Triqui ya suma 24. Una diferencia abismal, como entre mi cuenta bancaria y la de Maluma.
¿Y ahora qué se viene? Para la próxima fecha, el 18 de octubre, San Lorenzo tendrá que ir a buscar revancha contra Sportivo Luqueño. Ojalá que esta vez no se les escape la tortuga, porque si no, vamos a tener material para joderlos todo el mes. Trinidense, por su parte, recibe a Libertad. Veremos si el Triqui sigue con su racha de aguafiestas o si el Rayadito por fin se despierta de esta pesadilla. ¡Yo ya estoy preparando los pochoclos!


