¡Ay, mis amores! Hay historias que, por más que pasen los años, siguen doliendo como puñalada de bandoneón. Y la de Sid Vicious y Nancy Spungen, uf, esa es de las que te dejan el alma hecha trizas. Porque en el '79, la movida punk ya estaba en sus últimos estertores, pero el final que le dieron estos dos fue de película de terror, y no de las de ficción, ¿eh?
Recordemos que Sid, el bajista de los Sex Pistols, era un alma en pena, un pibe que encontró en el punk el grito que no sabía dar. Y Nancy, la americana, era su sombra, su espejo, su perdición. Se conocieron en el '77 y desde ahí, fue una espiral descendente. Drogas, peleas, amor tóxico del que te consume hasta los huesos. Vivían en una especie de burbuja de autodestrucción, y el Chelsea Hotel de Nueva York fue el escenario de su último y más trágico capítulo.
La noche fatal en el Chelsea Hotel
El 12 de octubre de 1978, la noticia reventó como una bomba. Nancy Spungen, de 20 años, fue encontrada muerta en la habitación 100 del Chelsea Hotel, con una puñalada en el abdomen. ¿Y quién estaba ahí? Sid Vicious, por supuesto. Lo encontraron en un estado lamentable, drogado, confundido. No pudo dar una explicación coherente de lo que había pasado. La policía no tardó en arrestarlo y acusarlo de asesinato en segundo grado.
El mundo del rock, y no solo el punk, se quedó helado. ¿Cómo podía ser? ¿El ícono de la rebeldía, el que escupía al sistema, había matado a su novia? Las especulaciones volaron como moscas. Que fue un pacto suicida que salió mal, que Nancy se apuñaló sola, que hubo un tercero en discordia. Pero la verdad es que Sid, en su estado de alteración, era el único sospechoso.
Sid salió bajo fianza, con la ayuda de su sello discográfico y el manager de los Pistols, Malcolm McLaren. Pero la libertad le duró poco. En diciembre, lo detuvieron de nuevo por agredir al hermano de Patti Smith en un concierto. Volvió a la cárcel, y la fianza se puso más alta. Era una bola de nieve que no paraba de crecer.
Y así llegamos a 1979. El 1 de febrero, Sid Vicious fue liberado nuevamente bajo fianza. Esa misma noche, hubo una fiesta para celebrarlo en el departamento de su nueva novia, Michelle Robinson, en Greenwich Village. Y ahí, entre amigos, drogas y alcohol, Sid recayó en la heroína. A la mañana siguiente, lo encontraron muerto por sobredosis. Tenía solo 21 años.
¡Qué final tan espantoso! Dos jóvenes que se quemaron a lo bonzo en el altar de la autodestrucción. La muerte de Sid Vicious cerró con broche de oro, o más bien de luto, la era punk. Nunca se supo con certeza qué pasó esa noche en el Chelsea Hotel, si Sid mató a Nancy o si fue un accidente. Pero lo que sí sabemos es que su historia es un recordatorio brutal de los peligros de la fama, las adicciones y el amor más oscuro. Una tragedia griega en pleno Nueva York.