El caso de Nancy Godoy, maestra rural de 52 años desaparecida desde el 6 de octubre en Esquina, Corrientes, atravesó un punto de quiebre esta semana. Familiares, docentes y vecinos marcharon para exigir su aparición con vida, un gesto que dice mucho: cuando la gente sale a la calle por alguien, es porque el silencio ya no alcanza.
¿Qué tiene la investigación hasta ahora?
La fiscalía avanzó. Hay un detenido y evidencia que preocupa: hallaron ropa y una cuchilla con manchas de sangre en la casa de uno de los investigados. Son pistas concretas, no especulaciones. El trabajo de los pesquisas se mueve, pero la pregunta que importa sigue sin respuesta: dónde está Nancy.
¿Por qué una maestra rural desaparecida toca a todos?
Acá no estamos ante el chimento de alfombra roja que nos cruza todos los días. Godoy era parte del tejido de Esquina: enseñaba, conocía a las familias, tenía raíces. Cuando desaparece alguien así —no una celebridad, sino una persona común que labura en la educación rural— se quiebra la seguridad de un pueblo completo. La marcha no fue para llenar redes ni vender diarios; fue porque la gente necesitaba que alguien escuche que falta una de las suyas.
¿Qué toca esperar ahora?
La investigación tiene oxígeno: hay detenidos, hay evidencia, hay una causa activa. Pero los días pasan y el tiempo en un desaparecimiento no es un accesorio; es lo que más cuenta. Espero que la justicia de Corrientes trabaje sin ruido, sin peleas mediáticas, y que encuentren a Nancy. No para que sea noticia, sino para que su familia tenga respuestas y Esquina recupere un poco de paz.


