Hay futbolistas que desaparecen un tiempo y cuando vuelven es como si nada hubiera pasado. Lorenzo Melgarejo no es así. Vuelve y marca. Ayer ante Sportivo Luqueño metió el único gol de la cancha, le dio tres puntos al Guma y, de paso, lo igualó con Olimpia en la punta. Todo esto después de pasarse media temporada en la clínica.
Para Libertad, el regreso de Melgarejo era tema pendiente hace rato. El tipo fue goleador en Copa Libertadores y en el torneo local durante el primer semestre, pero un desgarro lo mandó al banco de suplentes más veces de las que cualquiera quería. Volvió una vez, se resintió, desapareció de nuevo. Esas cosas que pasan en el fútbol y que te hacen pensar si el karma existe.
¿Por qué importa este gol ahora?
Porque Libertad necesitaba oxígeno en la tabla. Con este triunfo llegó a 30 puntos y empató a Olimpia, que venía pisándole los talones. El margen es mínimo, así que el Guma anda con los dedos cruzados esperando que Ameliano frene al Decano el domingo en Villeta. Si eso pasa, la tabla se mueve de verdad.
Lo jugoso de todo esto es que Melgarejo vuelve justo cuando su equipo más lo necesita. No es una casualidad que marque en su reaparición después de tanto tiempo fuera. Es el tipo de gesto que cambia el ánimo de un equipo, aunque sea por una fecha.
¿Qué significa que el 10 esté de vuelta?
Para mí, Libertad deja de jugar a la ruleta rusa. Durante meses fueron un equipo incompleto, sin su mejor arma ofensiva. Ahora —si Melgarejo logra mantenerse sano, que es lo difícil— tienen de nuevo a alguien que puede definir los partidos. Eso pesa más de lo que parece en una carrera por el título.
Lo que no sé es si el tipo va a aguantar una temporada completa sin volver a resentirse. Las lesiones musculares son traidoras en el fútbol: una vez que te agarran, te persiguen. Esperemos que Melgarejo haya dejado los problemas en el túnel del estadio.


