Salió a la luz el análisis de la Dirección de Árbitros sobre la jugada que le costó la expulsión a Lucas Quintana en el partido Cerro-Ameliano, y el veredicto es un baldazo frío para el árbitro Derlis Benítez y el VAR: la roja fue un error.
La pelota estaba adentro cuando le tocó decidir. El defensor cerreísta giró y el contacto que hizo con su rival fue apenas antideportivo, no conducta violenta. Eso significa amarilla, no expulsión. Simple como eso. Pero no: Benítez y compañía sacaron la roja de más.
Un partido que se fue de mano
El timing de la expulsión lo cambió todo. Cerro ganaba 2 a 1 faltando 15 minutos; con los diez jugadores, casi lo trae a casa. Ameliano aprovechó la ventaja numérica y empató. El partido terminó 2 a 2, pero pudo haber sido victoria azulgrana si la Dirección de Árbitros no metía la pata.
Lo curioso es que los dos penales del encuentro sí fueron cobrados correctamente, según el análisis. O sea, cuando había que decidir sobre faltas de menor calibre, Benítez y el VAR acertaron. Pero cuando tocaba sopesar una conducta en medio de la acción, la cagó.
Que salga un análisis posterior reconociendo que fue incorrecta no le devuelve los puntos a Cerro ni borra el papelón. Acá el fútbol no tiene devoluciones, y eso es lo que cabeza dura del arbitraje nunca entiende.


