Ayer fue un martes de esos donde la gente en redes pedía a gritos que volviera el teléfono de disco. Cuatro cortes simultáneos en la red de fibra óptica dejaron a 150.000 usuarios sin internet mientras Antel corría de un lado al otro del país intentando arreglar lo que otros rompían.
Obras viales que nadie consultó con el proveedor
Las roturas ocurrieron entre las 9:10 y las 16:30, en rutas 9, 12 e Interbalnearia. Antel achacó todo a obras de ensanche, limpieza de banquinas y una construcción privada que pasó sin pedir permiso —o al menos sin avisar que había fibra óptica debajo—. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) tenía empresas contratistas moviendo tierra sin que nadie coordinara con quien, ya saben, mueve los datos de todo el país.
Lo más grave fue entre las 16:30 y las 19:00, cuando dos cortes simultáneos en ruta 9 e Interbalnearia dejaron colgados a 145.000 servicios en Maldonado, Rocha, Lavalleja, Cerro Largo y Treinta y Tres. Medio país sin poder ni chatear. Fue caótico.
El tercero llegó a ruta 12 —San Ramón y Minas— y tumbó 5.000 usuarios más. El cuarto, porque por qué parar en tres, fue en Interbalnearia a la altura de Atlántida por un particular que estaba haciendo obras sin sopesar que todo el Este del país depende de esa fibra. Se solucionó a las 21:15.
El clásico: mientras uno arregla, otro rompe
La torpeza acá no es que fallen las fibras —eso pasa—, sino que nadie habló con nadie. El MTOP contrata obras en rutas donde pasa infraestructura crítica, y ni se les ocurre avisar a Antel. Un particular hace construcción sin consulta. Es como si vos rompés la cañería de tu vecino porque no te fijaste dónde estaba. Salvo que acá le cuesta a media nación poder conectarse.
Para mañana seguirá siendo martes en algún lado del país, pero ayer quedó como un recordatorio de que la coordinación entre organismos públicos y privados en esto de la infraestructura sigue siendo un chiste. Antel avisa, repara, pero otros rompen sin meter cabeza. La próxima vez que se corte internet, ya sabemos a quién echar la culpa.


