¡Ay, mis amores! Si hay algo que Doña Chola adora recordar, es cuando las estrellas, por más rutilantes que sean, se enredan en las telarañas de la ley. Y en 1975, la que quedó con los pelos de punta fue nada menos que la majestuosa Sofía Loren. ¿El motivo? ¡Bigamia, mamita querida!
Resulta que la Loren, nuestra Sofía, se había casado con el productor Carlo Ponti allá por 1957. El detalle es que el primer matrimonio de Ponti con Giuliana Fiastri no había sido anulado por la Iglesia Católica en Italia, un país donde el divorcio era un tema espinoso y no se legalizaría completamente hasta 1970. Para sortear el problema, la pareja se casó por poder en México, con dos apoderados haciendo las veces de novios. ¡Un culebrón en la vida real, te digo!
Pero claro, la Iglesia italiana no se quedó de brazos cruzados. Cuando Sofía y Carlo volvieron a Italia, el escándalo estalló. La Fiscalía italiana los acusó de bigamia, porque para ellos, el matrimonio mexicano no era válido mientras el primero de Ponti seguía vigente según la ley italiana. La cosa se puso tan fea que hasta pensaron en renunciar a la nacionalidad italiana y buscar refugio en Francia. ¡Una locura!
El drama legal y la solución a la francesa
El proceso legal fue largo y tedioso. En 1962, un tribunal italiano anuló el matrimonio de Ponti con Fiastri, pero ¡ojo!, no por la vía eclesiástica que era la que realmente importaba en ese momento en Italia. La situación era un callejón sin salida legal y mediático. La pareja, cansada de la persecución, decidió tomar una medida drástica: se nacionalizaron franceses en 1965.
Una vez ciudadanos franceses, Carlo Ponti pudo divorciarse legalmente de Giuliana Fiastri en Francia y, finalmente, casarse con Sofía Loren en 1966 en Sèvres, Francia. ¡Ahí sí, todo en regla y bendecido por la ley francesa! Pero la historia no terminó ahí para la justicia italiana.
En 1975, cuando ya llevaban años casados legalmente en Francia, la Corte de Casación de Italia condenó a Sofía Loren por bigamia y la inhabilitó para ocupar cargos públicos. ¡Una cosa de no creer! La condena era más bien simbólica, ya que su matrimonio francés era totalmente válido, pero demostraba la intransigencia de la ley italiana de la época y el revuelo que generó la pareja.
Al final, el amor triunfó, pero no sin antes darles un dolor de cabeza digno de una película. La Loren y Ponti se mantuvieron juntos hasta la muerte de él en 2007, demostrando que su unión era más fuerte que cualquier ley o escándalo. ¡Qué viva el amor, che!